Garabatear ::::: Doodling
Como el niño que descubre maravillado la línea que la crayola marca en la pared hasta ese instante en blanco--o de un mate gris perla o un verde agua--y no puede ya dejar de rayarlo todo, así los mayores que sufren la tortura de largas reuniones e interminables peroratas se entretienen, fascinados de su magia, con las líneas que el lápiz ocioso en la mano dibuja en el papel dispuesto a las notas que se esperó tomar y no hay quien tome. La mano que se aburre, actúa por si sola: el garabato se va desarrollando solo, como un signo secreto, indescifrable, de lo inane: ojo de la cerradura de un portón que ha de abrirse a lo otro, a lo que se ha querido siempre sin saber bien en qué consiste. La línea del garabato, la marca del lápiz en el papel, va cerrando el símbolo espontáneo de lo que no se sabe pero se imagina y se desea. Garabato de la impaciencia controlada, línea del nervio enroscado sobre sí mismo, cola enredada del dragón: figura caprichosa del hastío que se sobrelleva apenas.


