El artificio de la escritura / The artifice of writing


domingo, 14 de diciembre de 2014

Mutatis mutandis: Senatorial Words

     Somewhere I read the following statement by Senator James Inhofe (R. OK):

 "The arrogance of people to think that we, human beings, would be ablechange what He is doing in the climate is to me outrageous."

     Mutatis mutandis, I would suggest that his choice of words applies very well to his own "arrogance" and the "outrageous" comment about the ecological calamity we are facing.


lunes, 17 de noviembre de 2014

La foto

        Como la escritura, la foto compite con el tiempo: aparentemente foto y escritura lo detienen en la permanencia de la imagen y el texto.

            Ante la foto que se recupera del pasado acosa la impotencia que produce contemplarla y comprender que la figura que muestra es sólo representación de un ser que ya no existe sino en esa foto: la figura juvenil de un momento que fue: ese momento glorioso del instante de una edad fugaz. 

            Esa hermosa figura es sólo representación de algo que no existe sino como imagen. 

            Quien fue joven en el momento en que se tomó la foto ya no lo es, no existe. 

            Junto a uno, decrépita en su vejez, la persona que no pudo--como nadie puede--detener el tiempo, como en la permanencia de la fotografía.



martes, 11 de noviembre de 2014

Palabras en vano

Verbaliza uno lo poco que se puede poner en palabras; y no dice mucho. A lo más apunta imprecisamente a lo impreciso: lo que se confunde. 



Se habla, por lo general, más bien en vano: vanidad del discurso. Ingenuidad de las palabras repetidas por evitar el silencio.

Mucho se dice, poco se escucha y apenas si se entiende lo que se quiere entender, cada cual a su manera.

Habitamos una caja de resonancia: un gran espacio hueco. Caminamos entre muros por el callejón del eco.




domingo, 9 de noviembre de 2014

Fin de otoño

Poco a poco, tal vez demasiado lentamente, el otoño va cediendo en la tibieza de sus últimos días a lo que serán los días fríos del invierno que se aproxima. 

Las tardes--las largas cálidas tardes de hace unas semanas--se van haciendo imperceptiblemente más breves: el sol se inclina y alumbra con esplendor reprimido. El aire se mueve apenas con una brisa no muy fría todavía. El follaje ya reseco y ajado, cumplida su función, se va desprendiendo de los árboles todavía luminosos. 



Y todo esto porque con la regularidad de una ley inmemorial, por anterior al tiempo humano--el que se mide--el orbe inclina el eje en otro ciclo anual. 

Orbe atrapado, el nuestro, desde siempre y para siempre en el reloj exacto de las esferas. 

Joya diminuta en la maquinaria inmensurable de lo que existe.



La tarde del tardío otoño no podría ser más perfecta en este mínimo espacio de mi presencia. 

miércoles, 15 de octubre de 2014

Fluir de la pluma

Hay días cuando escribir se produce sin ningún esfuerzo, como si la pluma--un decir arcano--por sí sola--la mano apenas sosteniéndola en el ángulo adecuado--fuera dejando fluir en un filigrana de significados--caligrafía del misterio--las palabras que guarda en su interior de perfecto instrumento listas a escribirse apenas la tinta toca el papel.



Hoy no es uno de esos días. . . ni el cíclope fantástico del computador ayuda.

domingo, 12 de octubre de 2014

Renuevo de la ilusión.

Después de varias semanas sin hacer ninguna entrada a este blog ayer puse una brevísima que espero sea el reinicio de esta costumbre—no sé si recomendable—de mantener regularmente un blog.



Son tantos los que sobrepueblan el mundo virtual de la red que duda uno de la necesidad—puramente personal—de estar escribiendo para probablemente nadie más que uno mismo. Y se vacila entre seguir con el blog o darlo de baja, víctima de la infinitud del universo, que se iguala con la nada.

Pueden más que la razón el egocentrismo y cierta muy humana ilusión de ser tomado en cuenta y el bloguero iluso insiste en poner por escrito sus mezquinas ideas e ilusiones y echarlas casi a diario al viento creyendo que alguien puede interesarse en ellas.

El diente de león no puede saber a dónde el viento lleva sus vilanos.

Vaya entonces este nuevo mensaje a lo inmensurable, que más de alguno habrá de leerlo y sentir que comparte, por un instante, un sentir que a todos nos aflige, lo sepamos o no; lo queramos admitir o lo neguemos.


El espacio infinito de la red nos tiene a muchos atrapados.