El artificio de la escritura / The artifice of writing


jueves, 15 de octubre de 2026

Cuerpo yacente


 Supino, el cuerpo yace semi-durmiente.

Rígida losa del lecho, ara del ritual penoso, altar del sacrificio.

Pétreo, el esqueleto duele: hueso contra hueso, pedernal que al golpearse enciende la fogata del dolor. 

Se alza la fiebre hasta el molar que a la muela muele.

Endemoniado, el nervio se retuerce, vivo: sensible al bisturí preciso del calambre. 

Inerte, tiembla el músculo en el esfuerzo inútil de moverse.

Contra la piedra yacente el cuervo da con el pico varias veces: cava el pecho del doliente buscando el corazón que en ascuas se estremece y late.

Calcáreo, el esqueleto se resquebraja y cruje.

lunes, 8 de junio de 2026

Escritorio

"Tiene el desorden del escritorio un dejo melancólico de abandono, dejadez y olvido".




No han pasado cinco días desde que despejé la mesa de mi escritorio y ya está de nuevo hecha un desorden.

Mis cosas--papeles mayormente, libretas, algún libro--se han ido amontonando unas sobre otras como las hojas que caen de los árboles en las perezosas horas del otoño.

Se posan, se acumulan, se amontonan. Y el polvo del tiempo desciende sobre ellas.

El polvo de mis manos que las abandonan.




    




domingo, 24 de mayo de 2026

El umbral


Llevo días detenido frente a este umbral. La puerta ha estado levemente abierta: bastaría empujarla con la punta del paraguas y entrar. 

Con la punta de la lanza destripadragones. Con la punta del pie atrevido. O con la punta del dedo indecisamente inquisitivo.

Al frente del umbral, de pie, con el paraguas abierto bajo la garúa, espero que el aire—brisa, viento o vendaval—abra la puerta de par en par y me obligue a entrar—o salir—de una vez por todas.