El artificio de la escritura / The artifice of writing


lunes, 12 de enero de 2026

El diario personal: una posible explicación

                                                                                        


Muchas son las maneras de llevar un diario personal, muchos los posibles objetivos de hacerlo, todos excesivamente egocéntricos. Escritura especular sobre todo y en muchos casos un resonar de profundos ecos. Remedo de Narciso.

Casi a diario cambian y se alternan, como se alternan y cambian casi a diario en quien lo escribe, los intereses, las curiosidades, las emociones, las diversa reacciones, en fin, a las diversas y múltiples experiencias cotidianas, desde el despertar del sueño críptico de la madrugada hasta la interminable vigilia del insomnio y sus obsesiones. 

De todo cabe en un diario, sobretodo si, más que de un diario, se trata de un carnet o un vademecum, o como se pueda nombrar eso que la tradición, desde antiguo conoció como libro de lo común--dígase “cajón de sastre”--en que se consigna en curioso desorden la abigarrada colección de los diversos materiales que recoge la experiencia individual de alguien atento a sus circunstancias y aquejado de no se sabe qué mal del espíritu que lo lleva a acaparar cuanto en ella ve y descubre .  

Pensé en esto al sentarme hace poco a dar cuenta por escrito de lo que hice en el día. Antes de ponerme a escribir pegué en la página blanco la pegatina con que el museo te identifica como visita que ha pagado su entrada y que había olvidado quitármela de la solapa. 

Y en vez de comentar la visita y mis impresiones del arte contemplado escribí que es algo que hago constantemente esto de pegar en  las páginas de mi libreta de bolsillo las entradas al cine, al teatro, a conciertos, a museos; las boletas de restaurantes que valieron la pena, la etiqueta de algo cuya compra satisfizo y, en general, cuanto papel documenta para el futuro del recuerdo un acontecer que podría ser memorable.

Innumerables son, en efecto, los modos de llevar un diario personal, pensé, muchas sus diversas motivaciones y objetivos, todos narcisivamente personales con mucho de obsesivo coleccionismo intantil. 


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