Trilogía del escritor
Lo recién escrito queda para leerlo otro día, cuando quien lo escribió no se acuerde de haberlo escrito ahora.
No juzga quien crea: es otro en él quien decide si lo que se compuso vale la pena.
Son dos tareas diferentes crear y corregir. Dos personas diferentes quienes las cumplen. Ninguna de las dos es el yo del escritor sino sólo parcialmente.
Ninguna de las dos tampoco escribe esta nota aclaratoria: hay una tercera persona que lo hace.
No es solitaria, como dicen, la labor del que escribe.
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