Escritorio
"Tiene el desorden del escritorio un dejo melancólico de abandono, dejadez y olvido".
No han pasado cinco días desde que despejé la mesa de mi escritorio y ya está de nuevo hecha un desorden.
Mis cosas--papeles mayormente, libretas, algún libro--se han ido amontonando unas sobre otras como las hojas que caen de los árboles en las perezosas horas del otoño.
Se posan, se acumulan, se amontonan. Y el polvo del tiempo desciende sobre ellas.
El polvo de mis manos que las abandonan.

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